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Control sanitario de establecimientos en Canarias. Articulo de prensa.

Dr. Arocha, como Médico Experto en Salud Pública y responsable de una empresa de control sanitario ¿cree que están preparados nuestros establecimientos turísticos para hacer frente a situaciones de epidemias o la aparición de brotes cómo los de legionelosis  u otros de tipo brotes alimentarios o, incluso, hacer frente a la sospecha de contagio por el virus del ébola?

La situación del Virus del Ébola es diferente. En estos momentos hay una alerta mundial y los mecanismos de control que se establecen, así como por las propias características de la enfermedad, hacen altamente improbable que la población general se vea afectada y la respuesta, en todo caso, trasciende a los establecimientos y al sector privado ya que la coordinación sanitaria dependería de la Autoridad Sanitaria. Ello no quiera decir que los responsables de los establecimientos no tengan una actitud de vigilancia frente a este problema.

Sin embargo, no podemos decir lo mismo de la Legionelosis , las gastroenteritis por Salmonelosis, u otras enfermedades transmisibles como las producidas por los Norovirus, brotes especiales de Gripe, o por Criptosporidium. Éstas son enfermedades que se producen con frecuencia en el ámbito turístico, dependen de las condiciones de los establecimientos y de las medidas de prevención y de la correcta respuesta a estas enfermedades cuando aparecen; son una responsabilidad directa de los propios establecimientos y todavía nos queda un largo camino por recorrer para asegurar que lo tenemos controlado.

Con carácter general, los empresarios piensan que este no es un problema importante y que para eso está el sistema sanitario y no disponen de mecanismos para abordar con garantías la aparición de cualquier brote por leve o insignificante que parezca.

 

¿Qué quiere decir?¿Qué el control sanitario que llevamos en Canarias es inadecuado y no tenemos controladas a las principales enfermedades que pueden afectar a los turistas que nos visitan?

Si, lo considero insuficiente.

La legionelosis, las enfermedades transmitidas por los alimentos o las adquiridas en las piscinas, tienen en apariencia una baja incidencia y, salvo brotes muy llamativos, pasan desapercibidas para los empresarios y para el público en general. Pero para los que vigilan el buen funcionamiento de los mecanismos de control de éstas no pasan desapercibidas y la capacidad de los países para controlarlas  son el verdadero termómetro de la calidad del control sanitario. No somos un país en vías de desarrollo y disponemos de un buen Sistema Sanitario, pero estamos lejos de alcanzar el control que cabría esperar en la protección de la salud de los turistas para un país con los recursos que tenemos y a la altura de la media europea, donde nos miramos.

Las cifras hablan por sí solas. Entre 2008 y 2012, España duplica y casi triplica la tasa media de casos declarados en Europa de legionelosis . Para ese mismo período, de los diez cluster más importantes de legionelosis detectados en Europa (tabla 1), seis se han producido en España, aportando el 65% de los casos. (nota: un cluster es un brote que se prolonga durante semanas o meses en el tiempo hasta que se consigue controlar).

cluster de legionela en Europa

El problema de la legionelosis es que algunas personas pueden morir y ocasiona cierres de establecimientos e importantes indemnizaciones, y es que en Canarias se vienen declarando anualmente entre 15 y 30 casos de legionelosis y en su mayoría se producen en instalaciones de agua caliente sanitaria y en piscinas de hidromasaje, vinculados al sector turístico.

Algo parecido ocurre con las enfermedades de transmisión alimentaria (gastroenteritis por salmonelosis, campylobacteriosis, norovirus,…).  En este tipo de enfermedades, el sistema sanitario público necesita un buen repaso, o dicho de otra manera, no nos estamos enterando de lo que  pasa, y, por tanto, tampoco las empresas se enteran de la importancia de este tema.

En España se declararon en el año 2010, sólo 378 brotes. Sin embargo, a través de algunos laboratorios que con carácter muestral informan al Sistema sobre las bacterias aisladas en pacientes que han enfermado y a los que se les ha hecho un análisis (una pequeña parte de la totalidad de los que enferman), se declaran más de 10.000 casos por año.  En toda Canarias, para ese mismo año se declararon 22 brotes de origen alimentario, pero sólo el laboratorio del HUGC Dr. Negrín, detectó más de 500 para ese mismo periodo.  Evidentemente hay un subregistro y la pérdida de información no nos permite tomar decisiones acertadas sobre su control.

Lo peor es que otros países publican estadísticas sobre nosotros con mayor fiabilidad que las nuestras. El Servicio Nacional de Salud Británico investiga los casos de gastroenteritis que han sufrido sus ciudadanos en los viajes turísticos a otros países y comprueban que su principal “productor” de casos de gatroenteritis relacionadas con el turismo es España (tabla 2), que comparte con Grecia y Portugal tasas que multiplican entre 5 y 10 veces la del resto de los países de la UE.

gastroenteritis en turistas de reino unido

 

Para el Instituto Nacional para la Salud Pública Danés la cifra de gastroenteritis por la bacteria Campylobacter declarada por España al sistema de vigilancia Europeo es un 30.000 % más alta que la que declaramos (declaramos 11 y la estiman en 3482), estando junto con Portugal y Rumania a la cabeza de las gastroenteritis en Europa.

Gráfico 1.

Casos declarados de campylobacteriosis en la Unión Europea

campylobacteriosis en Europa cifras oficiales

Gráfico 2.

Incidencia estimada en base a los análisis realizados en sus países de origen en turistas a la vuelta de sus vacaciones.

campylobacteriosis en Europa. Casos estimados.

Risk assessment of foodborne pathogens at the EU level. Arie Havelaar

Food Micro 2010, Copenhagen, 1 September 2010

 

 

¿ Que es lo que pasa? ¿Es un problema de vigilancia de las administraciones sanitarias o un descuido por parte de los empresarios?

España tiene un Sistema Sanitario muy eficaz, pero en el área de la salud pública y de control epidemiológico, en mi opinión, la administración tiene dos problemas importantes:

la vigilancia epidemiológica necesita profundas mejoras. Sin una información correcta es muy difícil tomar decisiones acertadas y, en estos momentos, el acceso de los ciudadanos, de los profesionales y de las empresas a la información epidemiológica es insuficiente,

el modelo de inspección y de asesoramiento sanitario a las empresas en un modelo ampliamente superado.  Desde hace más de diez años la Unión Europea aboga por un modelo de control sanitario en las empresas basado en el control preventivo con base científico-profesional mediante el análisis de riesgos en el que la responsabilidad de su ejecución es de las empresas con el apoyo de técnicos especializados.

En España durante los últimos doscientos años hemos seguido un modelo basado en exigir unas correctas prácticas de higiene y en el que la administración ha sido la responsable de la formación de los trabajadores (por ejemplo, el carné de manipulador de alimentos, o el de biocidas DDD), hasta hace poco, incluso, impartía directamente las acciones formativas.

En este modelo proliferaron las empresas auxiliares para realizar tareas como las actividades de control de plagas (DDD) que, además, ampliaron sus actividades a la limpieza y la desinfección de instalaciones para la prevención de la legionelosis e, incluso, en la elaboración de los programas APPCC de control alimentario. Los requisitos de formación y de cualificación exigidos a estas empresas no era otro que el haber realizado un cursillo de 20 0 30 horas.

Pero este modelo que ha servido para garantizar unos mínimos durante el siglo pasado y que nos han permitido tener un cierto nivel de control, es absolutamente insuficiente si se quiere avanzar en un mejor control sanitario, pero es el que ahora mismo impera.

El modelo que se propone desde Europa y que España asume sobre el papel es un modelo profesional en el que se responsabiliza al propio empresario y que lo ha de hacer rodeándose de profesionales expertos y titulados superiores que puedan evaluar profesionalmente las actividades que se realizan en un determinado establecimiento y las repercusiones que pueden tener para la salud, detectar los problemas, desarrollar planes de control preventivo, impulsarlos a través de la formación de los operarios, implantarlos y vigilar su correcto seguimiento. El modelo es el mismo que en Prevención de Riesgos Laborales, pero el objeto de los planes de prevención no son los trabajadores, en este caso son los clientes y los ciudadanos en general.

La inspección sanitaria debería vigilar (pero no lo hace) que detrás de un trabajo de análisis de riesgo hay un profesional o una empresa profesional. Pero realmente quien tiene el problema y ha de darle solución es el empresario que, en última instancia, es el que sufrirá los daños si en su establecimiento se produjera algún problema relacionado con la salud de sus clientes (de nada le sirve al empresario que la inspección le diga que todo está bien si al día siguiente se le presenta un brote y hay afectados).

¿Cómo cree que se puede abordar este problema?

Se debe priorizar la protección de la salud. No es posible un turismo de calidad si no se pueden asegurar un adecuado control sanitario.

Los empresarios necesitan herramientas y saber a qué atenerse. La Administración y las empresas especializadas debemos hacer un esfuerzo de divulgación del mensaje preventivo. Para este tipo de empresas especializadas en la prevención y en el control sanitario, los empresarios deberían tener un lugar o un sistema de registro que le permita a acceder a empresas que pueden desarrollar los programas preventivos que cumplan con los requisitos de formación y de cualificación para implantar estos programas, y la Administración debe vigilar que quienes desarrollan los programas preventivos cumplen con los requisitos de cualificación necesarios para desarrollar los programas preventivos.

En su defecto, los empresarios han de aumentar su nivel de exigencia a la hora de contratar a proveedores de servicios de control sanitario exigiéndoles contratos que definan el alcance de las actividades, que detrás de la firma está un profesional sanitario titulado, que dispone de seguros de responsabilidad civil y que si es una empresa, ésta responde como sociedad profesional y no sólo mercantil.

De este modo el empresario se ahorraría problemas y poco a poco nos iríamos poniendo a la altura del control sanitario de los países de los que recibimos la mayoría de los turistas que mantienen a Canarias como un destino turístico ideal y de calidad.

© GYD 2017

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