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Declaración de la Sociedad Canaria de Salud Pública sobre "Turismo y Salud"

(BORRADOR: pendiente de aprobación por parte de la Junta Directiva)

 

La indiscutible importancia, especialmente económica, que el turismo tiene para Canarias la ponen de manifiesto cifras que, para 2017, muestran que nuestra Comunidad Autónoma, segundo destino turístico del país después de Cataluña, recibió un 17.38% de los 81.795.115 turistas que visitaron España ese año. El sector en Canarias, teniendo en cuenta los efectos directos e indirectos, alcanzó en 2016 un volumen de 14.602 millones y dio empleo a 33.334 personas, según datos del informe Impactur 2016, realizado por Exceltur por encargo del Gobierno de Canarias. El turismo ha pasado de representar para nuestra Comunidad Autónoma del 25% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2010 al 34.3% en 2016, con un crecimiento de en torno al 6% anual desde 2010. Por otra parte, Canarias es la segunda comunidad autónoma cuya economía más depende del sector, por detrás de Baleares.

No cabe duda de que Canarias en un destino seguro, también en lo sanitario, pero la situación de la actual coordinación entre los servicios de salud pública institucionales, los centros y servicios médicos, los turoperadores y los establecimientos turísticos, es manifiestamente mejorable.

Resulta imprescindible que la Administración Sanitaria, en particular las estructuras de la Salud Pública, ejerzan su papel de impulsores y facilitadores en el desarrollo de sistemas de información sobre salud en el sector. Ha de jugar un papel proactivo y preponderante como gestores y coordinadores en materia sanitaria entre los diferentes actores implicados: establecimientos turísticos, turoperadores, centros asistenciales y empresas asesoras en materia de salud pública.

Como sociedad científica, instamos a esa implicación del Gobierno de Canarias y proponemos que se tengan en cuenta las principales conclusiones debatidas por profesionales científicos y representantes de los sectores implicados en la Jornadas celebradas en el Hotel Gloria Palace San Agustín Thalasso & Hotel, el pasado 2 de julio de 2018, y que resumimos a continuación:

  • Salvo algunas excepciones para enfermedades transmisibles sometidas a vigilancia internacional, como es la legionelosis, los sistemas de vigilancia e información sanitaria locales y nacionales para el conjunto de aspectos relacionados con la salud del turismo son francamente mejorables. Incluso para ésta, la información es dispar, no actualizada y desigual en todo el país, difícilmente comparable y escasamente accesible para los profesionales y para los sectores interesados.
  • Por el contrario, es fácil encontrar información no contrastada, interesada y siempre cuestionable en prensa sensacionalista o en foros turísticos, que, aunque no veraz, salvo la defensa que puedan hacer los propios establecimientos afectados o asociaciones con el empleo de la justicia, resulta difícil rebatir y combatir desde el punto de vista epidemiológico.
  • Para obtener información relacionada con la salud en este sector se ha de ir a buscar fuentes externas publicadas en otros países o, incluso, de aseguradoras privadas obteniendo datos no desagregados por comunidades autónomas.
  • Las publicaciones sobre siniestros declarados por los turistas sobre “problemas de salud relacionados con el lugar destino” reflejan que en España éstas representan aproximadamente el 35% de todos los siniestros. Este es un perfil que se encuentra a medio camino entre países europeos como Francia o Austria (< del 10 %) y países como Turquía o India (55 y 49 % respectivamente). Debemos tener en cuenta que los diagnósticos relacionados con el destino son en un 85 % enfermedades gastrointestinales y respiratorias transmisibles y, por tanto, evitables en gran medida.
  • Salvo la información obtenida a través del Sistema de Información Microbiológica (SIM), que es sólo muestral y no procedente de casos, sino de analíticas, y la del Boletín Epidemiológico Semanal, no desagregada, no es posible obtener información comparada sobre enfermedades transmisibles de declaración obligatoria por sectores poblacionales; no podemos saber cuánta tiene que ver con el turismo y cuanta con la población autóctona.
  • Para enfermedades relacionadas con el turismo como son las gastroenteritis por Campylobacter, Virus Norwalk (Norovirus) o Cryptosporidium, la incidencia declarada de estas en la población general a través de los sistemas de información, difieren de forma significativa con los datos aportados por estudios realizados en los países de origen de los turísticas que nos visitan.
  • Con la infraestructura de servicios disponibles y las estructuras del estado para la vigilancia sanitaria que España y Canarias tienen, los datos y la información deberían ser mejorables.
  • La protección de la salud de los turistas, responsabilidad de las administraciones públicas, se ha desarrollado en dos líneas de trabajo fundamentales:
    • la inspección-sanción, y
    • el fortalecimiento de las empresas auxiliares de apoyo como pueden ser las empresas de DDD, o los sistemas de certificación y acreditación de calidad para los laboratorios de salud pública;

para el resto de las empresas que pudieran hacer un trabajo profesional de apoyo a las actividades de prevención mediante el desarrollo de los modelos de trabajo que proponen la OMS-FAO y el Parlamento Europeo para países desarrollados basados en el análisis de riesgos y en el impulso de sistemas de autocontrol, no hay ningún sistema de acreditación o control por parte de la Administración. Las actividades de protección de la salud y de prevención se hacen recaer sobre las empresas hosteleras que buscan apoyo y asesoramiento por criterios basados en el precio y en la apariencia de estas empresas, nunca en estándares de eficiencia y solvencia técnica.

  • En estudios realizados sobre controles analíticos ambientales se evidencian diferencias altamente significativas entre los resultados obtenidos por los laboratorios con control público y los realizados por los propios establecimientos con laboratorios privados (20 a 1) lo que pone en cuestión la seguridad y la calidad de los autocontroles efectuados por las propias empresas .
  • No forma parte de los objetivos de los centros asistenciales turísticos (servicios médicos de atención primaria y hospitalaria) dar una respuesta preventiva o de protección de la salud y esto se traduce en un escaso o nulo desarrollo de la prevención, no siendo excepcional la detección y declaración de brotes desde otras instancias cuando no desde otros países a la llegada de los turistas o su lugar de origen.
  • Muchas enfermedades relacionadas con el turismo no se pueden controlar con medidas parciales. La mayor parte de las veces el estudio trasciende un ámbito concreto como puede ser una cocina o una piscina, al tener tales enfermedades patrones de transmisión múltiples, siendo necesario ampliar el ámbito de investigación a todo el establecimiento y a veces a varios establecimientos, zonas y sectores poblacionales. Se necesita un abordaje integral realizado por profesionales de la salud pública con visión epidemiológica por parte de los sectores implicados.
  • El esfuerzo por parte del empresario de contratar empresas asesoras y laboratorios para mejorar los modelos de protección de la salud y de prevención de la enfermedad en sus establecimientos no permiten obtener los resultados esperados si no se dan las correctas condiciones de profesionalidad y eficiencia técnico-científica en los encargados de realizarlas y los datos apuntan a que estas condiciones no se dan.
  • Esto redunda en sobrecoste e ineficiencia. Los datos apuntan a que no se trata de hacer más análisis alimentarios y ambientales y más controles, sino de hacerlos de forma eficiente y actuar cuando es necesario.
  • La estrategia adoptada por los turoperadores para impulsar la correcta aplicación de los denominados protocolos POSID (Prevention of Spread of Infectious Diseases) se considera por parte de la Sociedad Canaria de Salud Pública una estrategia adecuada que va en la línea de la correcta protección de la salud y de la prevención de las enfermedades transmisibles, pero se ha de tener en cuenta que esta estrategia también requiere de profesionales de la salud pública y de la epidemiología para su aplicación. No debemos confundir un protocolo POSID con un plan de limpieza y de lavado correcto de manos que aunque importantes, por si solos no solucionan el problema.
  • Además de los problemas para la salud derivados de la actividad turística para los propios turistas, el impacto que esta actividad puede tener y tiene para la población general no es desdeñable, se cambian y hábitos y culturas que tienen reflejos en la salud y requiere por parte de los profesionales de la salud y de las administraciones sanitarias un esfuerzo que debería quedar reflejado en las políticas sanitarias.

En base a los resultados y las conclusiones de las ponencias y los debates de estas jornadas, la SCSP se suma a la propuesta de la OMS-FAO para el impulso de las acciones orientadas a mejorar el control sobre la inocuidad ambiental y de los alimentos para países desarrollados. También se suma a las propuestas de los servicios preventivos de los Turoperadores que encajan perfectamente con las propuestas impulsadas por la Comunidad Europea y que han de ser desarrolladas, fundamentalmente, por las Administraciones a través de 7 líneas estratégicas:

  1. Dar apoyo financiero: potenciar la calidad en seguridad alimentaria y medioambiental mediante subvenciones y/o facilitar préstamos para el desarrollo de los modelos preventivos.
  2. Suministrar información veraz y contrastada así como orientación a las empresas y a los profesionales del sector.
  3. Suministrar capacitación potenciando la formación reglada y no reglada con un adecuado control de ésta.
  4. Potenciar con planes voluntarios, sellos de calidad o similares, el impulso de estas estrategias en las empresas.
  5. Desarrollar las disposiciones normativas mediante normas o recomendaciones institucionales.
  6. Potenciar la certificación de los sistemas que se desarrollen e implanten.
  7. Suministrar a las empresas del sector conocimiento técnico por parte asesores y consultores.

Para impulsar estas líneas, la SCSP propone:

Establecer un grupo de trabajo con el cometido de elaborar documentos de consenso que definan y den soporte a las líneas estratégicas mencionadas y/o aquellas que se decidan para impulsar planes de mejora.

Se propone que el grupo tenga, al menos, participantes de los siguientes ámbitos y sectores:

  • • La Administración sanitaria
  • • Representantes del empresariado turístico
  • • Representantes de las empresas relacionadas con la asesoría científica
  • • La sociedad científica, representada en este caso por la Sociedad Canaria de Salud Pública que debería impulsar y coordinar el grupo.

Una actividad que genera el 34 % del PIB de esta Comunidad Autónoma lo merece.

Es necesario un esfuerzo conjunto. 

Mientras tanto, EPP-Health recomienda ir por delante y empezar a aplicar en el sector turístico, al igual que se ha hecho con aspectos preventivos en seguridad alimentaria y en prevención y control de la legionelosis, los protocolos de prevención de la diseminación de enfermedades infecciosas en establecimientos alojativos (Preventión of Spread of Infectious Diseases-POSID). Es la mejor manera de atajar un problema que puede ir en aumento y del que pueden derivarse responsabilidades.