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COVID-19 ¿cuándo podremos reanudar con garantías el sector turístico en Canarias?

COVID-19 ¿cuándo podremos reanudar con garantías el sector turístico en Canarias?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publica la guía que permitirá la apertura de actividades en el sector turístico.

 

José Luis Arocha Hernández

Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Master en Salud Pública y Epidemiología. Oficial Sanitario.
Consejero de GYD. Asesores en Salud Pública.
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EPP-Health (Epidemiología, protección y prevención)®

Estamos desbordados y la situación que estamos viviendo es terrible. Hasta hace unos meses este escenario no estaba en las previsiones de casi nadie y las consecuencias están siendo y serán terribles para el conjunto de la ciudadanía en prácticamente todo el mundo. Las medidas reactivas de confinamiento social y aislamiento han sido básicas para controlar la evolución de la epidemia, pero sus resultados no han tenido la misma eficacia en todos los países, además, no se podrán mantener durante mucho tiempo. El virus va a seguir circulando y las medidas para que la sociedad mantenga su ritmo sin condiciones de aislamiento deben vertebrarse con total urgencia a pesar de la pandemia y por esta razón debemos empezar a hacer propuestas para reanudar nuestra vida.

Cuando miramos a otros países que han controlado desde sus inicios con medidas proactivas esta fatídica pandemia como son Corea o Japón vemos que los resultados que ellos han obtenido no son casuales; epidemiológicamente estas diferencias no se justifican sólo por criterios culturales, geográficos y/o demográficos. Aprendieron de epidemias anteriores y desarrollaron estructuras gubernamentales de control epidemiológico, desarrollaron estrategias complejas bien orientadas que llegaban desde las estructuras de sus gobiernos hasta la población general. Se tomaron en serio las señales que se venían dando con epidemias anteriores, algunas de menor gravedad, pero preocupantes por la forma de transmitirse y por las dificultades para su control.

En julio de 2018 yo mismo presentaba una ponencia sobre el control de las enfermedades transmisibles en el sector turístico en Canarias mediante la aplicación de protocolos epidemiológicos en una reunión científica que la Sociedad Canaria de Salud Pública celebró en el Hotel Gloria Palace en Gran Canaria. A esta fueron invitados el sector turístico, a través de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo, y la Dirección General de Salud Pública.

En esta ponencia manejamos algunos datos que ahora, a la luz de cómo están yendo las cosas, tienen gran relevancia. Tras los brotes de Coronavirus SARS-CoV1, MERS-CoV y de las gripes epidémicas, algunos países, sobre todo del sudeste asiático, China, Corea, Singapur y Hong-Kong, entre otros, habían desarrollado estrategias para el control de enfermedades transmisibles que estaban dando sus frutos.

Fueron conscientes de que no se trataba de un asunto sólo de médicos ni sólo del ámbito público, sino de la sociedad en su conjunto. En el ámbito de la hostelería y de los establecimientos alojativos, se impulsó la colaboración para conseguir la rápida detección y aislamiento de casos y en la aplicación de protocolos básicos de limpieza y desinfección, en los que la eficiencia en la aplicación práctica era determinante para que este control funcionara y esto se venía haciendo mediante el análisis de riesgos en situaciones y actividades especialmente críticas y vulnerables somo son los centros sanitarios, los centros de ancianos y el turismo. A éstos llegaban como protocolos POSID (Prevention Of Spread of Infectious Diseases).

El primer punto crítico a solventar para que esto funcionara era el control de los posibles casos entre el personal y los clientes mediante la coordinación de los establecimientos con los servicios médicos y de estos con los servicios de epidemiología. El segundo punto crítico, no menos importante en esta cadena preventiva, era la formación y la pericia de las personas encargadas de aplicarlos en los puntos finales en la cadena que han de poner en marcha las medidas de separación y/o aislamiento y la desinfección del medio: éstas han de conocer a la perfección la técnica del lavado de manos , que desinfectante aplicar en la desinfección del medio, a que dosis y a que concentración, el tipo de utensilios de limpieza a emplear, la mecánica de limpieza, el adecuado uso de los equipos de protección como las mascarillas y la mecánica de ejecución. De nada sirve que la persona que entra a limpiar una habitación potencialmente contaminada utilice una solución desinfectante inadecuada, que haya perdido su eficacia o que utilice paños con los que luego, “supuestamente”, limpia otra habitación, o que utilice guantes o mascarillas con la falsa sensación de seguridad cuando sabemos que su mal uso es incluso peor que no utilizarlos. La contaminación cruzada sin una adecuada formación y sin una pericia demostrada de estos operarios era la norma y echaría abajo todo el trabajo preventivo de aislamiento.

Por tanto, la protocolización, la coordinación entre servicios y estructuras preventivas, la formación y la supervisión y verificación de la correcta aplicación de estos protocolos eran esenciales para garantizar la eficacia de implantación.

Algunos trabajos de investigación publicados en USA (Steve Duret, et al, en Risk Analysis, Vol. 37, No. 11, 2017) evidenciaron que para el control de la diseminación del Virus Norwalk (que se transmite de forma muy similar al COVID-19), los mejores resultados en el control de la contaminación se obtuvieron con la correcta aplicación de todos los elementos de la cadena. Evidenciaron que las medidas parciales y/o mal aplicadas no conseguían los resultados deseados. Las diferencias eran abismales: allí donde se aplican medidas básicas pero no bien diseñadas ni aplicadas, un brote afectaba hasta el 10-20 % de los clientes de un hotel pero, en cambio, la correcta y rápida aplicación de todas las medidas contenían la diseminación del brote al primer enfermo o a unos pocos más.

Esta forma de trabajar la prevención fue adoptada por los turoperadores que recomendaban encarecidamente la aplicación de los protocolos POSID en el resto del mundo, siendo desarrolladas con mayor o menor intensidad. En España con carácter general y en Canarias de forma particular, con escaso éxito y en algunos casos con implantaciones parciales.

En esta reunión científica se expusieron algunos datos que ya nos venían indicando las deficiencias del sistema de control de las enfermedades infecciosas en muchos países , particularmente, en España.

Un informe reciente del Observatorio de las Aseguradoras de Viajes revela que en España la tasa de siniestros declarados en viajes turísticos ascienden al 2,17 por cada 100 pernoctaciones (el doble que la que tienen otros países con los que nos debemos comparar como Francia, Italia o Portugal); más del 30 % lo eran por enfermedad transmisibles (gastroenteritis, fundamentalmente por norovirus e infecciones respiratorias de tipo gripal y catarral).siniestros turismo

Otros datos manejados por los turoperadores y por otros países que vigilan de forma periódica la enfermedad asociada al turismo, son también reveladores e indicadores de la capacidad de control de las enfermedades transmisibles por parte de los países. La tasa de gastroenteritis infecciosas en las personas que retornan de viajes turísticos a Reino Unido procedentes de España es menor que la detectada en países como Turquía, India o Egipto pero es de 5 a 10 veces superiores a las detectadas en Italia, Francia o Alemania (3,22 en España frente a 0,99 en Italia, 0,63 en Francia, o 0,33 en Alemania).

Aunque parezcan banales, este tipo de enfermedades también ocasionan morbilidad y muerte y disponer de políticas activas bien estructuradas consiguen reducirlas de forma eficaz, pero en muchos países de Europa, entre ellos, España y, por supuesto, en Canarias, no han sido tenidas en cuenta. Ahora estamos viendo quien tenía “músculo preventivo” y quien no.

Las propuestas que salieron de este encuentro científico fueron, entre otras, la necesidad del fortalecimiento de los servicios de epidemiología del sistema público, la necesaria colaboración y coordinación entre las estructuras de gobierno, los centros médicos asistenciales y los establecimientos hoteleros y el impulso sin reservas de este tipo de protocolos en los establecimiento. Desgraciadamente quedaron en nada. Faltó interés.

El análisis epidemiológico de los casos de COVID-19 que son notificados al RENAVE (Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica), demuestra que la inmensa mayoría de los casos que se van a dando tienen una relación directa con casos confirmados o probables, con personas con infecciones respiratorias sin diagnosticar y entre el personal sanitario y el que visita los centros sanitarios. Esto evidencia que, al igual que en diseminación de enfermedades como la Gripe o los Norovirus, son la correcta aplicación de las medidas de aislamiento de los casos confirmados y los sospechosos y la protección del personal que asiste y visita estos establecimientos, las principales y más eficaces medidas para controlar el brote.

Esto es una buena y una mala noticia. La buena es que si se es capaz de actuar correctamente en ese punto con medidas proactivas, se pueden minimizar los efectos del brote sin necesidad de confinamientos generales (como así lo han hecho en países como Corea y Japón), y la mala es que hasta ahora no se ha hecho muy bien, pues el aislamiento en centros sanitarios y en residencias de ancianos se ha convertido en uno de los principales focos de transmisión y de no ser por el confinamiento general, la diseminación habría sido insostenible. Probablemente han influido de forma importante la falta de equipos de protección, pero también la falta de pericia y de práctica en su correcto uso, así como en la correcta aplicación de las medidas de limpieza e higiene del medio.

A todo esto, la OMS, con fecha 31 de marzo ha publicado la guía para el control del COVID en el sector de hostelería con la intención de que al reanudar la actividad ésta se haga con garantías.

Es doblemente una gran noticia para el sector. Por un lado, porque el facilitar las herramientas dará garantías y, por otro lado, porque la herramienta que ahora propone la OMS ya venía reflejada casi al 100% en protocolos POSID (EEP-Health ©) que yo mismo expuse en la reunión científica a la que he hecho referencia y, por tanto, tenemos ya engrasada la maquinaria para su puesta en marcha de forma inmediata.

No sabemos a ciencia cierta como va a evolucionar este brote, pero lo más probable es que se mantenga en el tiempo mientras haya personas susceptibles de enfermar y, probablemente, más del 90 % de la población siga siendo susceptible en estos momentos. Pero la vida y la actividad debe continuar pues de otro modo, el daño social y económico que se ocasione ira a la saga con el propio daño a la salud y al sistema sanitario.

Con las herramientas que propone la OMS ya diseñadas y engrasadas para su puesta marcha el éxito, en mi opinión, va a depender de tres variables:

  1. Que las estructuras gubernamentales de salud pública estén potenciadas para la rápida detección e investigación de los posibles casos de esta u otras epidemias que aún estar por venir y su implicación con todos los componentes del sector.
  2. Que en las empresas y en los establecimientos de alto riesgo de transmisibilidad de enfermedades infecciosas como son los centros sanitarios, las residencias de ancianos, los establecimientos alojativos y aquellos otros en los que las transmisibilidad persona a persona es alta, dispongan de los protocolos preventivos que eviten y controlen diseminación de enfermedades infecciosas, y los apliquen.
  3. De la formación en la correcta aplicación de estos protocolos de prevención en todos niveles con responsabilidad de aplicación de los mismos.

Pongámonos en marcha YA.

Las Palmas de Gran Canaria, a 4 de abril de 2020.